El cirujano de almas

Luis Zueco Giménez

2021.

479 páginas.

150

x 230 cms.

Libro

ISBN: 978-84-666-6974-0

El aragonés Luis Zueco (Borja, Zaragoza, 1979) vuelve a asaltar los anaqueles de novedades con su nueva novela, El cirujano de almas. Un nuevo título a añadir a sus anteriores obras, con las que ya lleva más de 150.000 ejemplares vendidos, que también ha publicado Ediciones B.

La acción arranca en Barcelona en 1796, con un joven cirujano sediento de conocimiento. Bruno Urdaneta solo tiene doce años cuando llega a la ciudad para trabajar como aprendiz de su tío Alonso, un cirujano veterano y malhumorado que pronto se dará cuenta de que su discípulo posee un don muy especial.
Estamos en una época de profundos cambios. En un momento convulso en el que los ideales ilustrados se propagan por toda Europa y la sombra de Napoleón se cierne sobre España, el joven protagonista encarnará el nacimiento de la figura del médico moderno, aquel que une el saber práctico de los cirujanos con la erudición de los médicos para arrojar luz sobre las nuevas ideas de una sanidad más universal.
¿Pudo un médico cambiar el curso de la historia? La huella de un viejo secreto familiar llevará a Bruno de Barcelona a Madrid —donde estudiará en el recién creado Colegio de Cirugía— y finalmente a Cádiz, cuyas calles, durante la guerra de la Independencia, se han transformado en un inmenso campo de batalla. La muerte acecha a un pueblo que se ha convertido en el ejército de todo un país.
Luis Zueco se consagra como un maestro de la novela histórica con esta narración llena de intriga y aventuras que rinde homenaje a la profesión médica a través de la epopeya de Bruno Urdaneta, un personaje inolvidable que permanecerá para siempre en el corazón de los lectores.
Como dice el propio Luis Zueco, “Al final del siglo XVIII la medicina corta definitivamente las amarras que la mantenían anclada a las ideas clásicas: las teorías de los cuatro humores del cuerpo y la diferenciación entre médicos y cirujanos. A los primeros, hombres de alto abolengo, se les consideraba filósofos depositarios de un saber médico ancestral. Los segundos, humildes trabajadores manuales, tenían mala fama, no contaban con una formación reglada y cargaban con la responsabilidad de luchar cara a cara con la muerte.

El protagonista descubre que la vida consiste en tener un objetivo, un sueño, y perseguirlo. Aferrarse a él aunque todo esté en contra, disfrutar el momento de estar a punto de lograrlo, seguir peleando cuando se nos resiste. Los sueños pueden cambiar, transformarse y renovarse, pero siempre tienen que estar presentes. Sin ellos, la vida no sería más que un trance del que nadie podría salvarnos, ni siquiera el mejor de los cirujanos”.