Una «novela policíaca de formato clásico pero con un motivo extraordinario y fuera de lo común». Si se puede resumir en pocas palabras la esencia de la novela negra La mariposa de obsidiana, irían por ahí las apuestas. No en vano es su propio autor, Juan Bolea (Premio de las letras aragonesas), el que se lanza a resumir las fortalezas de una novela que se adentra «en la civilización azteca y en la tradición de sus sacrificios». Es la segunda novela de la serie protagonizada por la inspectora Martina de Santo que edita El Periódico de Aragón.
«Nos encontramos– dice su autor– con una Martina de Santo que va cumpliendo años y aunque va cambiando sigue manteniendo características como su querencia hacia los casos que tienen que ver con la antigüedad, con el mundo del conocimiento y con la cultura», explica Juan Bolea, que tampoco deja de lado el espíritu que tiene la inspectora: «Lucha contra el machismo que en esa época existía en la policía, de hecho, es la única inspectora que hay y, siempre, desde su gran personalidad que le lleva a analizar minuciosamente cada caso».
La mariposa de obsidiana es «una novela con mucha riqueza y mucha documentación sobre los mitos y la religión», asegura Juan Bolea, que destaca siempre por su manera de trabajar las novelas: «Aborda la trascendencia espiritual de los aztecas y lo que nosotros podemos considerar sacrificios humanos que tienen que ver, en realidad, con la inmortalidad y el ciclo del cosmos y la vida».
«Es quizá –prosigue el escritor–, la novela en la que Martina de Santo se tienen que enfrentar a su papel más complejo y difícil y, como siempre sucede, se acaba implicando tan directamente que, de pronto, está dentro del caso».
Con respecto al título de la novela, sin desvelar muchas claves de la trama, sí se puede explicar que «hace referencia al cuchillo que los aztecas utilizaban en esos rituales. Cuando este revoloteaba sobre la víctima, la hoja brillaba bajo el sol como una mariposa. Para los aztecas, era la imagen del alma del sacrificado que volaba hacia el cielo de los héroes», relata el propio Juan Bolea que añade: «Es ahí donde se produce esa extraña conexión con el pasado remoto».
