El IAACC Pablo Serrano acoge una exposición sobre la gran bóveda de la central hidroeléctrica de Aldeadávila, creada por Pablo Serrano en el marco de su proyecto “Las Bóvedas para el Hombre”, un reflejo del pensamiento del hombre en su actividad industrial. El escultor concibió el proyecto como una manera de enmarcar el acceso al túnel de entrada de la Central I en el paisaje de las Arribes del Duero y, por otra parte, incluir una serie de estatuas y reproducciones del trabajo de los operarios que construyeron la infraestructura, a través de la maquinaria empleada y su trabajo.
La gran bóveda que el aragonés Pablo Serrano esculpió en la central hidroeléctrica de Aldeadávila ha viajado desde este pequeño pueblo salmantino a Zaragoza para ser expuesta en el IAACC Pablo Serrano hasta el próximo 28 de marzo.
Esta obra de Serrano refleja un «perfecto equilibrio» y contraste entre el paisaje escarpado de los Arribes del Duero y la técnica artificial propia de una presa, ha aseverado este miércoles en rueda de prensa la comisaria de la exposición, Lola Durán.
La central de Aldeadávila comenzó a construirse en los años 50 del siglo pasado, una época con «gran demanda de energía», en los Arribes, una zona próxima a la frontera con Portugal, y se convirtió en una obra «pionera» y de «vanguardia», ha resaltado la comisaria.
A petición de Iberduero (actual Iberdrola), Serrano, que había participado en exposiciones internacionales y ya era un reconocido artista, presentó tres proyectos para la presa, de los cuales se pueden contemplar el primero y el tercero -que finalmente sería seleccionado- en la exposición.
Es en esta época, 1962, cuando el escultor se encuentra inmerso en su serie «Bóvedas para el hombre», que muestra el pensamiento humanista de Serrano y en la cual hace de la bóveda un símbolo de refugio y de «protección del hombre ante el mundo», ha relatado Durán.
La «gran bóveda de Aldeadávila», es la obra con la que Pablo Serrano erigió la entrada del túnel de acceso a la central, de 700 metros de largo, 8,90 metros de ancho y 7 metros de alto, construida en la roca de granito de un cañón, el del río Duero, que alcanza los 500 metros de altura en esa zona.
La inmensidad de la presa fue detallada con bloques de piedra que el escultor colocó en la entrada inspirándose en las paredes que los campesinos de la época colocaban para separar sus huertos, ha afirmado la comisaria de la exposición, quien ha admitido que estas piezas pueden estar conectadas en su concepción y pensamiento con obras experimentales anteriores.
Con materiales de desecho de la obra (piedras de granito horadadas, piezas de maquinaria, planchas perforadas…) Serrano decidió construir más esculturas que colocó en la explanada y en el lateral izquierdo de la entrada a la central.
La empresa promotora no quedó contenta con estas obras, ha señalado la comisaria, y las tiró al volcadero pero, finalmente, algunas consiguieron salvarse y se llevaron al pueblo de Aldeadávila, que nacía en esos años para dar cobijo a los trabajadores de la central.
Ahora, algunas de esas esculturas han viajado hasta el IAACC Pablo Serrano, donde se pueden contemplar prácticamente en la misma posición en la que estaban en la localidad salmantina y frente a una lona que recrea cómo estaban colocadas en la presa.
Junto a este material se expone una sección documental que recopila planos, documentos, correspondencia y fotografías del proceso de construcción y un pequeño apartado dedicado a la XXXI Bienal de Venecia, que tuvo lugar al tiempo que Serrano llevaba a cabo este proyecto.
