Este libro trata de Roque Escuder Calvo, quien durante siete años fue administrador apostólico de la diócesis de Teruel y administrador diocesano de la de Albarracín. Una vez hecho prisionero el beato Anselmo Polanco, obispo de Teruel y administrador apostólico de Albarracín, se le confió el cuidado pastoral de ambas diócesis en su ausencia (sede impedita), y tan pronto como se tuvo noticia cierta de la muerte del obispo, Roque Escuder recibió el nombramiento de administrador apostólico sede vacante.
