Es la historia de un experimento político fallido, del encumbramiento y posterior caída de un hombre bueno y sabio que quiso regenerar la política y la sociedad de su momento y cuyas ideas avanzadas le hicieron víctima inocente del más cruel fanatismo religioso.
Ibn Bayyah, filósofo, médico, físico, botánico, músico, astrónomo y poeta, fue visir del reino taifa de Saraqusta (Zaragoza), la ciudad donde nació, entre 1115 y 1117. El mundo occidental lo conoció por el nombre de Avempace. Profundo admirador de la filosofía griega, su mandato como visir del gobernador almorávide Ibn Tifilwit propició una corta época de paz, prosperidad y riqueza cultural en la Zaragoza musulmana.
La intransigencia religiosa, primero, y la inminente llegada de Alfonso I el Batallador, después, acabaron con su fructífera etapa.
