La materialidad de esta publicación coincide con la inauguración de la «Biblioteca Domingo Buesa Lacasa«, dedicada a mi padre que nació en esta villa, y a ella he destinado una buena parte de mi biblioteca, en la sala de la torre Baguer del siglo XVI, para obsequio y agradecimiento de todos los habitantes de la villa real de Senegüé.
Senegüé, su estratégica ubicación junto al río Gállego, al pie de la antigua calzada romana que unía Jaca con Huesca, vía que cruzaba el Pirineo por el Puerto del Portalet, unido a la abundancia de agua y fértiles tierras, propició que durante el siglo VIII se instalaran aquí los musulmanes, los cuales construyeron una torre defensiva desde donde controlaban el contorno y cobraban los impuestos.
En los inicios del siglo XI con Sancho el Mayor, cuando se incorporan las tierras del Serrablo al condado aragonés. Senegüé, adquiere una mayor dimensión dentro del plan de vigilancia de los ejes de comunicación. El castillo de Senegüé, inicia una nueva época en la que se van a potenciar el asentamiento de una nueva y mayor población en su entorno.
Este castillo está encomendado a un pequeño círculo de la gran aristocracia que acompaña al rey permanentemente…
