José Luis González Deza con la precisión y buen hacer de un maestro de ceremonias hace desfilar por estas páginas a sus protagonistas, verdaderos arquetipos de carne y hueso (la magia de la palabra insufla vida), compartiendo un tiempo y un espacio: los años convulsos de la Guerra Civil a lo largo del territorio aragonés. Mientras unos se dejan arrastrar por sentimientos tan viles como el rencor o la envidia, otros, sin embargo, nos enseñan que la bondad que anida en el ser humano puede llegar a ser infinita, siempre y cuando se valore más a las personas en función de cómo son y no de quiénes son. Estos últimos se convierten en los verdaderos héroes del relato, y, entre este grupo de elegidos, destaca Luis, un hombre que por amor se dejará seducir, atrapar y abrazar por las lágrimas de la verdad.
José Luis González Deza nació en Huesca en 1982. Tras licenciarse en Historia y graduarse en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Zaragoza, estuvo trabajando durante más de siete años en el sector financiero hasta que en 2013 decidió dar un cambio radical a su vida. Abandonó su trabajo y la anodina comodidad en la que se hallaba inmerso para intentar dedicarse a una de sus grandes pasiones, la enseñanza, profesión que desempeña actualmente. Fue entonces cuando comenzó un viaje introspectivo para encontrarse a sí mismo y, después de recorrer el Camino de Santiago, se refugió en Liri, un pequeño pueblo del Pirineo aragonés, donde dio forma a su primer proyecto literario, convirtiendo en realidad un sueño que durante muchos años estuvo persiguiendo.
