«Es en la «Solidez del aire» un libro de miradas que se cruzan: la delicada fugacidad del instante escrito con la luz y la concreción detenida del lapso semasiológico que transcurre entre lo que se observa y lo que termina por nombrarse, lo que termina al fin por ser nombrado: la fotografía y el poema: el fotopoema.
Recíprocos y reflexivos son los fotopoemas que albergan las páginas de en La solidez del aire, un libro que al observarse, dibuja en sí mismo una mirada que acaba por penetrar en la soledad interior del lector-observador, una soledad que se comparte desnuda, despojada, frágil, íntima: niños, ancianos pájaros en pleno vuelo, cerraduras, calles nocturnas, cielos atravesados, ríos congelados…»
Fernando J. Palacios León
Recíprocos y reflexivos son los fotopoemas que albergan las páginas de en La solidez del aire, un libro que al observarse, dibuja en sí mismo una mirada que acaba por penetrar en la soledad interior del lector-observador, una soledad que se comparte desnuda, despojada, frágil, íntima: niños, ancianos pájaros en pleno vuelo, cerraduras, calles nocturnas, cielos atravesados, ríos congelados…»
Fernando J. Palacios León
