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Inventario de las Ermitas de Huesca. Jacetania, Alto Gállego y Hoya de Huesca

Cristian Laglera Bailo

2017.

420 páginas.

150

x 230 cms.

Libro

ISBN: 978-84-96972-81-0

Este libro, es un inventario de todas las ermitas situadas dentro de los límites de las comarcas de Jacetania, Alto Gállego y Hoya de Huesca. Encontraréis ermitas que todavía mantienen el culto y otras que lo perdieron hace mucho tiempo, ermitas en buen estado y otras en ruina, edificios de cualquier época y estilo constructivo. Además, también hay sitio en estas páginas para los oratorios, zoques y capillas privadas que he encontrado en mi camino. Por último, hay un apartado que he titulado “ermitas que fueron” en el que encontraréis ermitas que un día existieron pero de las que hoy no queda ningún tímido vestigio.

Cristian Laglera Bailo, (Huesca, 1977), publicó con la editorial Pirineo entre 2014-2015 una trilogía sobre los pueblos despoblados del  Pirineo, titulada Despoblados de Huesca.
Inventario de las ermitas de Huesca. El Tomo I’ (Pirineo), se publicó el pasado 23 de abril de 2017, y recopila las 369 ermitas de las comarcas de La Jacetania, Hoya de Huesca y Alto Gállego. En total, Laglera ha localizado más de 2.000 templos de estas características en las 10 comarcas que componen la provincia oscense.

“Para confeccionar esta lista he intentado ajustarme lo máximo posible al concepto de la palabra ermita, desechando otros templos de categoría superior como pueden ser iglesias, monasterios o conventos».

En el inventario, que asimismo recoge las romerías -actuales y desaparecidas-, de las ermitas, también aparecen edificios de los que apenas quedan vestigios. Laglera ha recorrido Huesca pueblo a pueblo, recabando información y preguntando “a los sacerdotes de cada localidad, a los vecinos más mayores o a los pastores que le han guiado hasta los restos más remotos (encima de una montaña, una cima, ermitas que no salen en los mapas…, -relata-. En el libro, aparte de la localización, de cómo llegar, de una fotografía de cada ermita y de las coordenadas, que son importantísimas, figura además una pequeña descripción de cada templo”.

La toponimia es otra gran aliada de Laglera a la hora de determinar el punto en el que encuentran varias ermitas oscenses. “Si al repasar vieja documentación de un pueblo leía que había una ermita de Santiago, revisaba los nombres de todas las montañas, montes, tozales de los alrededores y si, por ejemplo, existía un tozal de Santiago, era probable que allí se encontrase el templo. Así he localizado muchas ermitas que no aparecen en ningún mapa y que no estaban documentadas. Normalmente cualquier montaña, monte o tozal con nombre de santo en los alrededores de un pueblo del Pirineo significa que allí hubo una ermita en alguna época”, asevera.

El último capítulo del libro de Laglera incluye un apartado de ‘ermitas que fueron’, donde se recogen 313 templos que el autor ha averiguado que un día existieron pero de los que ya no quedan vestigios. Quizá permanecen debajo de un pantano, están bajo tierra o simplemente desaparecieron. Son ermitas de las que solo queda el recuerdo, el topónimo o la cita documental, y que también forman parte de la historia y el patrimonio aragonés.