La Ribagorza, en su mitad norte, es un territorio agreste, montañoso y difícil. En sus pueblos, cargados de siglos y de historia, el tiempo parece transcurrir más despacio, con una tranquilidad contagiosa.
Sin embargo, por el fondo de sus valles discurre una fuerza implacable. Al llegar la primavera, al fundirse la nieve, el agua vuelve salvajes a los ríos más poderosos de estas tierras y devuelve la vida a aquellos más modestos que acostumbran a dormir, secos, la mayor parte del año.
Todos estos ríos guardan muchísimos rincones de interés para los amantes del barranquismo, y est aguía nace con el objetivo de darlos a conocer.
