Se ha realizado un estudio de los materiales encontrados; industria lítica, cerámica, adornos, industria ósea, metalurgia, tipología.
Los materiales más antiguos analizados deben añadirse al conjunto de metales de la Edad de Bronce estudiados en la provincia de Huesca, el resto por su tipología debe ser datado en época histórica.
En el fondo de la sima se localizan siete restos de entramados vegetales, de diferentes tamaños y contornos que pueden corresponder a un posible contenedor, y un nudo de cestería de función indeterminada.
No son frecuentes los hallazgos de útiles u objetos en madera en contextos arqueológicos, su naturaleza orgánica favorece su desaparición. Sin embargo existen ambientes que han permitido su conservación
total o parcial (contextos sumergidos o subacuáticos, depósitos arqueológicos con nivel alto de humedad, depósitos secos sin luz ni humedad, sin apenas oscilaciones de tempertaura y humedad).
La forma en la que fueron extraídos los materiales y las visicitudes que atravesaron antes de su depósito en el Museo de Huesca dificulta el estudio de la ocupación. Previamente, para interpretar su presencia es necesario las características geomorfológicas de la cueva su trazado, orientación y entorno. Los restos conservados y las dataciones absolutas indican claramente que en su interior tuvo lugar una función sepulcral dilatada en el tiempo.
La cueva de es un lugar de enterramiento múltiple, al menos desde el Neólitico hasta la Edad de Bronce. La datación de la étapa histórica no está sustentada por fechas extraídas de restos humanos, por lo que podría ser un lugar de refugio o escondite.
La cueva del Moro de Alins podría considerarse como un auténtico panteón que a lo largo del tiempo ha mantenido su carácter sepulcral para las poblaciones que poblarían el entorno, prolongándose su utilización durante sucesivas fases históricas.
