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Las iglesias parroquiales de la Comarca Andorra – Sierra de Arcos

Cristina Alquézar Villarroya

Rosa López Bielsa

2014.

108 páginas.

200

x 230 cms.

Revista

Depósito legal: T-181-2014

Nº: 9

Desde el año 2007, el patrimonio inmueble religioso, y más concretamente las iglesias parroquiales de los diferentes municipios que integran la comarca  de Andorra-Sierra de Arcos, ha sido objeto de estudio y publicación dentro del BCI publicado periódicamente por el CELAN.
El objetivo de este trabajo ha sido  el estudio y difusión del patrimonio cultural que conforma  el carácter e identidad  de nuestros pueblos, en este caso las iglesias parroquiales de la comarca, con la intención de conocerlo,  reconocerlo y valorarlo como vía para garantizar su conservación  y legado a generaciones futuras.

Las iglesias parroquiales de la Comarca Andorra Sierra de Arcos fueron construidas durante los siglos XVI, XVII, XVIII, por lo que su origen histórico se remonta a la Edad Moderna, enmarcándose dentro de las corrientes artísticas imperantes entonces en Europa, el renacimiento y el Barroco.
Durante los siglos XVI y XVII, los territorios pertenecieron  al reino de Aragón, miembro de la Corona de Aragón, posesión de la monarquía de los Austrias, la principal característica consistía en que la autoridad del rey quedaba limitada por sus leyes,  los Fueros.

Durante la época moderna todavía se mantenía vigente este régimen de origen medieval, aunque cada vez más debilitado por la actuación de los Austrias, decididos a establecer una monarquía absoluta centralizada en Castilla. Fueron finalmente los Borbones, a comienzos del siglo XVIII, quienes acabarían  con el particular régimen jurídico aragonés a través de los Decretos de Nueva Planta. Se establecía, un nuevo orden político, el absolutismo, que volvía a beneficiar  a las que hasta ahora clases dominantes, la nobleza y la iglesia. La vida diaria de la población aragonesa, se veía directamente influenciada por la acción directa de los señores. La sociedad aragonesa, eminentemente rural, vivía en su gran mayoría bajo el régimen señorial, la tierra  era propiedad de los señores, quienes percibían por ellas diversos tipos de rentas, pagada por los campesinos. Los habitantes de los señoríos también  veían agravar sus condiciones de vida a causa del pago del diezmo a la Iglesia, del uso de los servicios básicos como el horno o el molino, monopolio del señor, y de los impuestos reales.