Viajes, amor, pasiones secretas, intriga, rencor, suspense, crímenes y, como telón de fondo, la gratuidad del mal aparecen en esta nueva aventura de Meluca, donde se dan la mano el mundo más esnob y elegante con otra realidad sórdida desconocida para nuestra protagonista. El peligro no intimida a esta detective amateur que se empeña en descubrir al culpable, y apura su vida al máximo, con pasión, porque «lo importante en esta vida no es que ganes o pierdas, sino que no pierdas las ganas».
Si no existe el crimen perfecto, Pilar González Usón sí ha sabido construir con su extraordinaria habilidad como narradora un entramado similar a un mecano, en el que cada pieza va descubriendo al lector que la casualidad no es tal y todo tiene una explicación.
Así pues, se trata de una novela de humor negro que conjuga una velada crítica social, una historia original y un personaje central rodeado de un coro de secundarios, convirtiéndola en un todo divertido, intrigante, cruel al mismo tiempo y, siempre, inolvidable.
Quizás haya en Pilar González Usón algo de su ironía, que vuelca en la protagonista de sus dos novelas, Asesinato en el club de bridge (Mira, 2013) y ¿Crímenes perfectos? Meluca y el caso del bridgista asesino.
