«Ángel Cañada Giner fue vocación temprana, en lo de indagar, estudiar, hablar, preguntar … Guardaba todo lo que parecía interesante en relación con nuestra villa, su pasado, sus gentes; recortes de periódicos, fotos, anotaciones, da tos,. Sin embargo, fue vocación tardía en lo de publicar. tenía un enorme pudor, no quería alarder de nada, era prudente y reservado, hasta en lo nimio e insignificante.
Esta magnífica recopilación sobre la vida rural y los oficios tradicionales, un verdaddero diccionario enciclopédico, ha tenido que ser, muy lamentablemente, póstumo, porque Ángel, con la misma mesura que vivió, se marcho el 17 de feberero de 2015.
Se Seguirá teniendo su figura y obra como un emblema, un ejemplo de ciudadanía responsable, un acicate para jóvenes vocaciones y estudios»: Eloy Fernández Clemente
