Un veterano en esa figura, el historiador “freelanzer” epilense Pedro J. López Correas, edita uno más de sus pulcros y bien documentados libros: 1794. El destierro del Conde de Aranda. Sus memorias. Es edición de autor, muy meritoria por ello y por lo cuidada en todos los aspectos, y transcribe un texto muy importante del gran ilustrado aragonés, encontrado por el autor en el Palacio de Villahermosa: la autodefensa que Aranda hace de sus actuaciones, que le han valido el odio de algunos y la real orden de destierro, primero a Andalucía, finalmente a Épila, donde vivió sus últimos años y murió.
