Luna Miguel: » Hogares, parejas camas deshechas. Y también intemperie, rupturas, colchones polvorientos. De eso va Hogar: de una bañera sangrienta que apesta a significado, de un portazo tremendo, de una poesía que no tiene género.
Dolors es el nombre de eta casa y el poeta nos invita a que pasemos su puerta dorada, aunque dentro huela a humedad y esté oscuro. El autor nos pasea habitación por habitación, pasillo por pasillo, cocina por cocina en un ciclo interminable. Tintinean las llaves en su bolsillo… Cada cuarto de este lugar tienen una historia, una voz de una mujer distinta y de un hombre distinto que no temen subir el tono ni rasparse la garganta con palabras malsonantes…»
