Presenta un total de 86 obras entre pinturas, estampas, lacas, marfiles y cerámicas japonesas, datadas fundamentalmente en los periodos Edo (1615-1868) y Meiji (1868-1912), procedentes de los fondos de la colección de Arte Oriental de Federico Torralba del Museo de Zaragoza. Este conjunto de delicadas piezas, cuidadosamente seleccionadas, pone en evidencia cómo el arte es capaz de revelar algunos de los rasgos más significativos de la idiosincrasia del pueblo japonés, como son su profundo amor y admiración a la Naturaleza y su sincero deseo de vivir en armonía con ella.
Podemos compartir y comprender la fascinación que el pueblo japonés experimenta al contemplarr los paisajes en el discurrir estacional.
(incluye traducción al inglés).
