Su primer taller colectivo en Zaragoza lo tuvo en 1984, compartido con Ángeles Casas y Susana Santamaría; a su vez se incorporó al colectivo de ceramistas de la plaza San Felipe.
En 1986 consigue montar su propio taller , tiempo de diversas realidades cerámicas, algunas tan lejanas como el Bakú japonés, Japón en los años 80 fue fuente de inspiración.
Desde 1988 hasta 2004 se hizo merecedor de varios premios de cerámica en concursos y bienales
Ya en las primeras ediciones de la Feria Cerco de Zaragoza su obra marcó la diferencia con obras cerámicas como 10 vasijas para 3 cuencos o El vacío en la plenitud de 2002 o La plenitud en el vacío en 2003 y finalmente Sobre el infinito de 2004. En sus obras nos sumerge en un mundo de tres dimensiones y en ocasiones esta tridimensionalidad parece crear un aura, que bien podría ser la cuarta dimensión o el tiempo, o simplemente la magia en estado puro.
Crea un mundo onírico creíble, que puede ser la mano de la magia que encontramos en las matemáticas o la geometría, las artes de los dioses, en esencia una rica expresión artística de primera magnitud.
