Antonio Vila Bielsa, natural y habitante de Plan (Valle de Chistau), un pueblecito situado en el corazón del Pirineo aragonés. Sus escritos hablan de temas universales, frecuentemente ambientados en sus queridas montañas. Escribe tanto en “chistabín” (modalidad del aragonés hablada en su valle) como en castellano. Algunos de sus relatos han resultado premiados en certámenes literarios.
Sus historias, nos hablan de un territorio reconocible y de sus gentes que aún siendo ficticias, nos resultan familiares. Sus páginas nos devuelven a ese espacio intemporal creado por el autor, donde se dan cita tradición, contemporaneidad, herencia cultural y autenticidad. El autor consigue crear un estilo propio y elevar nuestros paisajes y sus personajes al ámbito de lo literario y, por tanto, de lo inmortal.
Sus historias, nos hablan de un territorio reconocible y de sus gentes que aún siendo ficticias, nos resultan familiares. Sus páginas nos devuelven a ese espacio intemporal creado por el autor, donde se dan cita tradición, contemporaneidad, herencia cultural y autenticidad. El autor consigue crear un estilo propio y elevar nuestros paisajes y sus personajes al ámbito de lo literario y, por tanto, de lo inmortal.
