David Herranz es uno de los poetas más interesantes de nuestra ciudad. Se dio a conocer con un libro extraordinario, Como quien pide permiso para la soberbia (bajo el seudónimo de David Roxá, Olifante, 2002). Posteriormente ha publicado Cláusulas de este fuego (Dilema, 2006), y canis mutus (STI, 2011). Ahora edita (también con STI) Silente, donde continúa profundizando en su poética depurada y esencial.
