El autor; Pedro Apaolaza Ramírez, nació en Moyuela 1567, después estudió Teología en la Universidad de Zaragoza.
En 1621 tomó posesión del obispado de Barbastro y poco después del de Albarracín y Teruel. En 1636 ocupó la sede arzobispal de Zaragoza hasta su muerte en 1643.
Gran humanista, adquirió fama de gran predicador, hombre espiritual. Fundó escuelas y dotó económicamente cátedras en la Universidad de Zaragoza, su obra escrita más importante es Mensa Eucharistica.
Mensa Eucharistica es una obra en dos partes redactada en lengua latina por Pedro Apaolaza Ramírez, arzobispo de Zaragoza entre 1635 y 1643, y destinada a los predicadores y responsables de la catequesis. Su contenido es una pedagogía sobre el sacramento de la Eucaristía que se apoya en una exégesis alegórica de la Sagrada Escritura, a ejemplo de los Padres griegos y latinos, en un conocimiento amplio de la tradición clásica y en ejemplos de la vida cotidiana. Utiliza un lenguaje afectivo lleno de repeticiones y formas exclamativas alejado del conceptualismo y oscuridad y prefiere la naturalidad y sencillez sin perder el tono retórico que corresponde a una obra orientada a la predicación. Escrupuloso en cuanto a la ortodoxia doctrinal y seguidor fiel de las doctrinas del Concilio de Trento, su intención no es la de entrar en polémicas de escuela, sino la de guiar las almas de los fieles en la comprensión y veneración de la Eucaristía.
En 1621 tomó posesión del obispado de Barbastro y poco después del de Albarracín y Teruel. En 1636 ocupó la sede arzobispal de Zaragoza hasta su muerte en 1643.
Gran humanista, adquirió fama de gran predicador, hombre espiritual. Fundó escuelas y dotó económicamente cátedras en la Universidad de Zaragoza, su obra escrita más importante es Mensa Eucharistica.
Mensa Eucharistica es una obra en dos partes redactada en lengua latina por Pedro Apaolaza Ramírez, arzobispo de Zaragoza entre 1635 y 1643, y destinada a los predicadores y responsables de la catequesis. Su contenido es una pedagogía sobre el sacramento de la Eucaristía que se apoya en una exégesis alegórica de la Sagrada Escritura, a ejemplo de los Padres griegos y latinos, en un conocimiento amplio de la tradición clásica y en ejemplos de la vida cotidiana. Utiliza un lenguaje afectivo lleno de repeticiones y formas exclamativas alejado del conceptualismo y oscuridad y prefiere la naturalidad y sencillez sin perder el tono retórico que corresponde a una obra orientada a la predicación. Escrupuloso en cuanto a la ortodoxia doctrinal y seguidor fiel de las doctrinas del Concilio de Trento, su intención no es la de entrar en polémicas de escuela, sino la de guiar las almas de los fieles en la comprensión y veneración de la Eucaristía.
