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En tabla, piedra y pergamino. Los instrumentos de rueda en la España medieval (siglos XII-XV)

Antonio Poves Oliván

2013.

206 páginas.

155

x 215 cms.

Libro

ISBN: 978-84-9911-213-8

Nº: 4

Esta aproximación al mundo de la iconografía musical en la Edad Media incluye una introducción al tema de los instrumentos musicales de rueda durante el Medievo, un repaso de las fuentes iconográficas, históricas, literarias y bibliográficas que informan sobre los mismos, una definición del organistrum y la zanfoña, una aproximación a los tres testimonios aportados por las representaciones iconográficas conservadas en Aragón (ubicadas en el monasterio de Piedra, en la catedral de Huesca y en la Iglesia de San Esteban de Sos del Rey Católico) y un primer catálogo de las veintiséis conservadas en el resto de España, todo ello completado con un anexo documental.
Como apunta J. Gonzalo, “La fragilidad es connatural a la condición humana. A lo largo de la historia, las sociedades organizan a sus socios, los hombres y las mujeres que las forman, según un particular entendimiento, creando estructuras que afectan a todos los parámetros de la vida y que evolucionan al ritmo que surge, el que sea, desde el nacimiento hasta el ocaso del modelo que las sostiene.
Hace unos ochocientos años, dos hombres se sientan juntos y se miran. Forman parte de un cortejo, el angélico, que canta y tañe en alabanza de un Dios. Tal vez pertenecen a los veinticuatro ancianos que narra en su Apocalipsis el evangelista Juan, aunque no tañen trompetas ni parecen avisar a nadie de nada. Tienen el rostro sereno, la mirada expectante, están concentrados, evidenciando pétreamente su elevada naturaleza, aun nacida desde la condición humana. Pierna contra pierna y brazo contra brazo, mano a mano, llevan un arte a medias, cada uno con lo suyo y ambos administrando gloria.
Hoy miramos a esos dos hombres del siglo XII, a los tañedores de organistrum, y volvemos a sentirlos, reviven en nosotros, pero conscientes de la fragilidad de la que todos, ellos y nosotros, somos partícipes por nuestra condición, habiéndonos trascendido y trascendiéndonos desde ella: la fragilidad del hombre y de sus obras. De lo que fue este instrumento de rueda y de cómo sonaba su música solo nos quedan vestigios, memoria o noticia de las acciones de los antiguos que se observa para la imitación y el ejemplo, huellas y algunas señales en Piedra, tabla y pergamino”.