Alex enseña a su abuelo David a jugar con una consola. En las diferentes opciones del juego aparece el mago Mangarín como un ser imaginario y misterioso.
En esa relación entre nieto y abuelo se resume el fondo de cualquier relación humana, con sus momentos de cercanía, de diálogo, de tensión, de emoción, de tristeza,… Fruto de esa comunicación, en la que se transgrede lo que se suele esperar, el nieto es quien crea interrogantes al abuelo, que a pesar de estar en el atardecer de la vida, todavía está abierto a cambiar sus percepciones.
El mago Mangarín. Un cuento para ser un poco más feliz
Rafael Roldán López
