« Alberto de Lacerda, una de las mayores voces puras de la poesía portuguesa de todos los tiempos, « cantaba,…, la maravilla de la vida (y) el horror de la vida », pero ni la maravilla empalagaba su austera elegancia al nombrarla, ni el horror le robaba el apetito de vivir ; cantaba para « ayudar a no olvidar nunca su libertad », pero nunca consistió que su amor a la libertad empujase su dolor hasta las fronteras de la demagogia.
En su poesía conviven siempre una seductora tensión entre el exceso apasionado y el más riguroso gobierno de la contención que el arte clásico recomienda. Alberto de Lacerda ilustra como nadie la afirmación de Guide según la cual el clasicismo no pasa de un romanticismo controlado » (de la presentación de Eugénio Lisboa).
El encantamiento. Antología poética
Alberto de Lacerda
