El vodevil de los desamparados, del escritor zaragozano Marcos Sanjuán, ofrece una historia de desencanto, de pérdida progresiva, de una jadeante huida hacia delante, y al fin, la única victoria posible. Aceptarse a uno mismo se sea amante o amado, ángel o demonio, humano o monstruo. O como casi siempre suele pasar, una completa amalgama. A la alegría por el dolor. Aquí se retratan dos personas exactamente diferentes unidas por unos sentimientos que padecerá hasta el último de los mortales.
