El ser humano preside las páginas de este libro de entrevistas. Pero el ser humano alejado de los escaparates, de la sabiduría falsa, de lo snob, de lo postizo, de la pose. Siguiendo esas pautas, se recogen en esta obra a diversos personajes de Baena, localidad natal del autor, que por sí solos representan un código moral; personajes cercanos, sin envoltura, que describen su origen y su trayecto con la naturalidad de un amanecer, que hacen de lo cotidiano y de sus aficiones un himno, que vuelven visible lo esencial de esta época embarrada y confusa; personajes con los que uno buscaría la fuga de un penal o la salida en los peores laberintos. Jiménez Ocaña ha buscado en la intimidad de la conversación una colección de retratos donde lo verdadero es lo legible, lo que no se desmorona, lo que permanece más allá de las palabras cuando las palabras atan y desatan emociones.
