Después del advenimiento de la democracia en Europa y América, las mujeres reclaman sus derechos ciudadanos, amenazando la hegemonía masculina. El Romanticismo decimonónico reacciona construyendo un ser y un deber ser de las mujeres para este nuevo origen. Culmina el proceso con el advenimiento del psicoanálisis que coloca la sexualidad en el centro de la lectura de las subjetividades y, con ello, da cuenta de la diferencia sexual en clave de desigualdad. El discurso misógino romántico de diversas disciplinas, arte, literatura, ciencia, filosofía y sexología, cruza la teoría psicoanalítica, tanto la fundadora como la de sus detractores. Siguiendo la perspectiva foucaultiana de análisis, se puede rastrear, en la construcción de la subjetividad femenina de las mujeres modernas, la huella de esta múltiple representación heterodesignada de la que dan cuenta pensamientos feministas que han constituido hitos culturales de la Modernidad.
