La herida es el comienzo es la imagen persistente de quien dobla la esquina en el recuerdo. Los pliegues de la casa que se desdobla. Las mismas piedras de los puentes. Es la historia de aquellos que susurran, de los que pierden el cuaderno de tapa negra, y también la de aquellos que comienzan.
El autor narra sus caminos con las mejores palabras posibles, otorgándoles el color del gesto de una mujer que bebe de una taza de café o acaso el de la niebla que desdibuja la ciudad por los arrabales.
La herida es el comienzo
Miguel Ángel Ortiz Albero
