María Uriel ignoraba que su formación le abriría las puertas a un futuro inimaginable. Que entraría por primera vez en un país extranjero… sin salir del suyo. Que trabajaría en una ciudad rodeada de alambre espinoso y policías patrullando.
Una espléndida novela de amor, sentimientos y evolución personal, de contrastes e intercambios culturales, de soldados de la vida y empleados pioneros en una época muy nuestra y cercana, narrada con sentido del humor, ritmo, naturalidad y una profunda y sugerente humanidad.
La ciudad alambrada
Fernando Jiménez Ocaña
