Caja de lava puede ser considerado como metáfora del volcán en erupción que es Guinda, haciendo suyos los versos de Miguel Hernández: “No me conformo, no: me desespero / como si fuera un huracán de lava”, como gesto de resistencia frente a la agresión del Poder, oponiendo la fuerza libre e irreductible de las artes del lenguaje y del amor, al tiempo que mostrando una actitud decididamente vitalista frente a una muerte que no acaba con todo. Por ello, como poeta comprometido que es, Ángel Guinda se convierte en “alguien de lava”.
