Desde que viera la luz en 1614 el otro Quijote, atribuido al Licenciado Alonso Pérez de Avellaneda, el enigma que envolvía este pseudónimo, que ha provocado durante siglos el incesante esfuerzo de eminentes investigadores y océanos de tinta, ya tiene solución. En el presente libro se demuestra de manera apodíctica, con multitud de testimonios, cotejos y análisis textuales, grandes dosis de sentido común y una laboriosa investigación detectivesca, que el autor tan oculto y tan buscado durante casi cuatrocientos años es Pedro Liñán de Riaza.
