Con estética posmoderna en la que la alta cultura se degrada y en la que son inseparables lo cómico y lo trágico, lo solemne y lo patético, Los inmortales construye, por medio de la imaginación y el sentido del humor, una defensa contra todos los temores derivados de la condición humana. En Los inmortales se describen las extravagantes andanzas de unos personajes elegidos para la inmortalidad: Manuel Vilas, que va a asistir a una reunión de poetas en la Luna en el año 2040; Ponti (de Pontífice, en referencia al papa Juan Pablo II), que viaja con Mother T (madre Teresa de Calcuta); Pablo y Vin (Picasso y Van Gogh) o el inolvidable Corman Martínez, el último comunista.
