El valenciano Blas Muñoz Pizarro ha obtenido con esta obra el Premio de Poesía Miguel Labordeta que otorga el Gobierno de Aragón cada año. El premio, según el jurado compuesto para la ocasión, se le dio por “su gran dominio de la forma, sentido del ritmo y admirable elegancia léxica en un poemario altamente expresivo, y capaz de trascender la experiencia individual, convirtiéndola en un valor ecuménico, y fundado en una serena meditación sobre el paso del tiempo”.
