El regreso a la fuente representa la vuelta a los orígenes y al lugar de la Fuente primordial. Se compone de cuatro partes y empieza con A modo de prefacio, en la que se cuestiona la palabra poética. La primera parte descubre un mundo oscuro, vacío y desangelado. Destinos singulares, la segunda parte, es un ejemplo de tal desencanto. La tercera se abre con una visión más alentadora: la amistad, el amor y los seres amados y desaparecidos. La última se inicia con el sonar de las campanas en la noche del recuerdo y finaliza con un canto de plenitud en la intimidad del tiempo.
