Diciembre de 1934. Los Cavendham, la familia más poderosa de Cournalles, regresan a su residencia de Falmouth después de haber permanecido en Egipto durante más de cuatro meses dedicados a la búsqueda de tumbas pertenecientes al entorno de la reina Hotepheres. Pocos días después, los miembros de esta familia van falleciendo, uno a uno. Los cadáveres desaparecen de la cripta en la que son enterrados y el pánico se apodera de los supervivientes, convencidos de que son víctimas de una maldición. Sir. Arthur Cavendham contrata al famoso detective Henry Saville para resolver el misterio.
