A pesar de su cercanía a la capital aragonesa, Villanueva de Gállego ha conservado un gran caudal de léxico aragonés. Sin embargo, tras la práctica desaparición de la agricultura y ganadería, la escolarización, el continuo bombardeo de los medios de comunicación y una total falta de conciencia (e incluso animadversión) por parte de los aragoneses, todo este patrimonio lingüístico ha quedado relegado a personas de mayor edad. Por esta razón, el autor ha recopilado un buen número de voces aragonesas con el fin de documentar su existencia y aportar su grano de arena al proceso de recuperación y dignificación del aragonés.
