La afición del autor por la lectura, sobre todo de temática aragonesa y lingüística, y su gran apego por La Puebla de Castro, le incitaban constantemente a dejar testimonio del modo de ser y expresarse de sus habitantes. Después de algunos intentos de confeccionar un vocabulario del habla de su pueblo, tarea que siempre quedaba supeditada a su actividad profesional, al llegar a la jubilación se consagró por fin plenamente al menester que tanto había deseado y, tras varios años de intensa dedicación, ha podido ver realizado este Vocabulario.
