Guillermo Carranza Alcalde nos sitúa ante la realidad del río Huecha, apenas un arroyo durante buena parte del año pero que, en determinadas circunstancias, ve incrementado su caudal hasta límites insospechados. Esas “güechadas” con sus secuelas de daños y destrucciones han llegado a convertirse en pequeños hitos de la historia de las localidades por las que pasa y este título deja testimonio de ello.
