Este cómic pretende un acercamiento a la figura de Wangari Maathai y a su obra, Premio Nobel de la Paz en el año 2004. Las ilustraciones del aragonés José Manuel Carrasco sirven para desarrollar una historia a modo de documental donde la verdadera protagonista acaba siendo la propia naturaleza, reflejada desde la humilde perspectiva de un cicloviajero.
