Tras el golpe de estado en 1936, los sublevados recurrieron al catolicismo en busca de una legitimidad de la que carecían convirtiendo una terrenal guerra en una cruzada. Este libro pretende dar respuesta a algunas cuestiones: ¿hasta qué punto fue determinante para la victoria nacional la incursión del hecho religioso en el conflicto?, ¿cuál fue realmente la magnitud de la persecución sufrida por los religiosos?, ¿qué hizo que Huesca se convirtiera tras la guerra en el principal destino de destierro impuesto a los sacerdotes nacionalistas vascos?, ¿qué particularidades tuvo la cruzada nacional en el Alto Aragón?
