Con abundante documentación gráfica, este estudio analiza desde una perspectiva eminentemente arquitectónica la treintena de obras que el racionalismo dejó en Huesca, incidiendo en sus valores espaciales, formales y constructivos. Al mismo tiempo, la preocupación por el contexto histórico y cultural lleva a los autores a relacionarlas con los movimientos más vanguardistas internacionales, con el proceso de expansión y ordenación urbana del momento, incluso con la vida cotidiana de una pequeña ciudad cuya fisonomía se vio repentinamente alterada gracias a un premio de lotería.
