Este relato es un canto a la amistad imperecedera que se forja en la infancia, y que no distingue de razas y creencias. Sara, Yusuf y Pedro –judía, musulmán y cristiano- no tienen dudas sobre los lazos que les unen en una Zaragoza que, a principios del siglo XII, pasó de ser una ciudad musulmana a una ciudad cristiana. El afecto y la complicidad que mantienen los tres amigos forman parte de un pasado que también es presente.
