La naturaleza del ser y la consistencia del devenir, dos de las preocupaciones básicas de los filosófos Presocráticos, son lo ejes principales que discurren como un efluvio de emociones por Amnios, poemario dividido en tres partes: soy tu reflejo y no me veo; soy tu raíz y no me encuentro; soy tu pasión y no me siento. Su autora recorre el subconsciente como si se tratara de un laberinto y reflexiona sobre el ciclo existencial:
«Hoy comienzo a respirar mi muerte
a oler tu semilla, mi raíz»
