Hay pocas instituciones tan típicamente aragonesas como la fiducia. La configuración de la casa y el antiguo reino de Aragón se deben en gran parte a ella, porque ha permitido durante siglos que el cónyuge sobreviviente pudiera ordenar la sucesión a favor del pariente más idóneo para que la familia se mantuviera indivisa y todos pudieran vivir en ella. Se trata este título de un exhaustivo estudio de la doctrina hasta ahora existente.
