Cristales rotos comienza a desarrollarse en forma de diario a veintiuno de agosto de 1996, cuando la protagonista, una mujer de cerca de cuarenta años, comienza a narrar la época más triste de su existencia, agravada por la inminente ruptura de su matrimonio. La crisis de pesimismo, insatisfacción y desamparo se suceden en esta mujer que tiene que refugiarse en sus hijos y vivir hasta que finalmente su divorcio sucede y tiene que empezar a aprender a vivir de otra forma a la que ha vivido hasta ese momento.
