Tomando como excusa el tema de los Sitios de Zaragoza y la Guerra de la Independencia española, el libro analiza la construcción, a partir de 1908, de un discurso historiográfico conservador, siempre vinculado a la función política de la conmemoración y a un lenguaje cuya red de referencias quedaron subordinadas a la presencia de símbolos religiosos. La segunda parte está dedicada a estudiar la instrumentalización política del discurso y la contaminación historiográfica del periodo que abría las puertas a la historia contemporánea española. En este sentido, las ponencias del congreso de 1959 que aquí se reproducen son un testimonio documental del esfuerzo realizado por los historiadores universitarios para perpetuar el carácter mítico y singular de la guerra contra Napoleón.
