La exposición de la obra de Álvaro Díaz Palacios es una reflexión acerca de la experiencia estética a través de la intensidad del artista, sobre lo humano y lo divino. En su compleja obra articula un vívido diálogo, que desconcierta y fascina al mismo tiempo, entre romanticismo y postmodernidad, es decir, sitúa la exaltación del genio creador, la subjetividad y el idealismo, frente a la cultura popular, la hibridación y el cuestionamiento de los grandes metarrelatos.
