A la luz de la información aportada durante las últimas décadas por la arqueología medieval, y en el contexto más amplio de la “ciudad islámica”, se efectúa un bosquejo de la evolución urbana en la Edad Media que no sólo demuestra que el concepto de inmutabilidad relativo a la ciudad islámica es falso, sino que nos acerca al paisaje de esos primeros asentamientos musulmanes y a su paulatina transformación hasta llegar a ser las medidas que conocieron los orientalistas de los siglos XIX y XX.