Borau vuelve a hacer gala de su buen humor, que permite abrigar la situación más trágica o dar rienda suelta a la mayor de sus fantasías. La posguerra, los años del desarrollo económico, el desencanto social, una California abigarrada en pleno conflicto de las Malvinas o un futuro de ayer mismo le valen para arrastrarnos de nuevo a esa región de uso privado donde nada es lo que parece a primera vista y, en cambio, todo es posible para el lector avisado.
