Soledad Puértolas, da testimonio del asombro, de la percepción de la complejidad, del margen de reserva personal ante los imperativos de los otros, representados por los valores que se respiran en el seno de la familia, que se imparten en un colegio religioso durante los largos años escolares y que luego, fuera de los muros del colegio, los aires de libertad y rebeldía que corren entre los estudiantes tratan de derribar al tiempo que construyen otros. El hilo conductor serán las relaciones de la protagonista con una familia de peso en la ciudad, presente, a través de uno u otro de sus miembros, en todas las fases del proceso.
